Corría el año 1940… y fallecíaLeopoldo Sosa.Había nacido en Mercedes en 1879, provincia de Corrientes, donde acudía con frecuencia a su campo «Cerro Verde», a meditar como un filósofo que era y hurgar en su frondosa biblioteca.
Se recibió de abogado en Buenos Aires y regresó a su ciudad natal donde ejerció su profesión. Su estudio de abogado estaba en la calle Independencia 1229.
Desde muy joven militó en las filas del Partido Liberal, destacándose como orador y tribuno, de extraordinario poder de elocuencia, alcanzando sus consagraciones más altas, ante las multitudes del Partido Liberal, en la Legislatura de Corrientes, en la Cátedra, en el Foro y en el Parlamento Nacional.
Como jurista se destacó por su vasta versación jurídica y por su alto prestigio y desinterés. Su consagración más alta como jurista, la obtiene en 1907, cuando la Legislatura de Corrientes promueve juicio político al gobernador Juan Esteban Martínez, y Leopoldo Sosa, muy joven aún, asume valientemente la defensa, produciendo, con tal motivo, una de las piezas jurídicas y políticas más luminosas y elocuentes que registra los anales del país. Por eso resultan bellas y aleccionadoras sus palabras cuando entrando al debate tempestuoso y cargado de pasiones dijo «Yo no canto al Emperador, canto al Caído».
En 1914 fue electo senador provincial por la primera sección electoral y se incorporó al cuerpo el 14b de julio de ese año. , lo hizo en reemplazo del senador Manuel A. Bermúdez.
Fue Jefe de Policía y diputado nacional en 1916.
Ocupó la presidencia del Partido Liberal y fue nominado en dos oportunidades como candidato a gobernador de la provincia, en 1918, la primera y en 1831, la segunda.
Decía siempre Leopoldo Sosa «no soy de derecha ni de izquierda», quizá pudiera decirse de él, lo que el poeta dijo de Francia: «Es el primero que adopta las cosas nuevas y más tarda en olvidar las cosas viejas». Su temprana muerte, acaecida el 8 de noviembre de 1940, ha sido intensamente llorada.*