Corría el año 1829… y nacía Desiderio Sosa, en Curuzú, departamento de Itatí y fue bautizado en San Cosme por el propio cura del Santuario itateño Manuel Antonio Garay, el 3 de enero de 1830.
La familia Sosa constituía uno de los troncos principales de la sociedad de esa. Doña Clara Sosa de Rodríguez acogió al sobrino con el cariño de una verdadera madre, quien lo envió a Desiderio a la modesta escuela del pueblo de San Cosme. Luego decidió trasladarse a la Capital para perfeccionar sus estudios y realizó los mismos en la escuela San Francisco a cargo de fray José de la Quintana, donde conoció a su compañero de banco Juan Eusebio Torrent, un amigo para toda la vida.
El gobernador Benjamín Virasoro lo conoce incidentalmente en casa de su tía Clara en 1849 y le ofrece darle el alta de Porta Estandarte en el Escuadrón de Escolta. Ese año sofocó la rebelión de Itatí encabezada por el teniente Manuel Vallejos (a) El Pájaro que se había levantado contra la dictadura de los Virasoro.
En 1851 es ascendido a subteniente y se incorpora al batallón de infantería Defensores de la Independencia, el que a las órdenes del mayor Wenceslao Martínez combate en Caseros el 3 de febrero de 1852. A fines de este año, después de la revolución del 11 de septiembre, acompaña al general Juan Madariaga en su intento de invadir Concepción del Uruguay para destituir a Urquiza.
En 1853 vuelve a Corrientes y presta servicio como soldado al gobierno de Juan Pujol. El 31 de octubre de 1857 asumió como Juez Avenidor en lo Mercantil de San Cosme y en 1860 se trasladó a la naciente población de Monte Caseros, contribuyendo de gran manera a su crecimiento al estimular las actividades culturales e industriales. Se desempeñó como Juez de Paz interino y alarmado por la falta de una escuela pública se dirigió al Ministro de Gobierno Luciano Torrent en fecha 11 de mayo solicitando “un joven idóneo capaz de hallarse al frente de la preceptoría”. El gusto y el amor de Desiderio Sosa por la educación pública fueron un sentimiento innato y en 1869 contribuye, pese a sus escasos recursos, con un aporte de cuarenta y nueve pesos fuertes para la creación del Colegio Nacional de la ciudad de Corrientes, feliz iniciativa del gobernador Guastavino; y en el mes de junio de 1871, donaba doscientos patacones para el sostén de la Escuela de Empedrado.
Cuando se aprestaba a cultivar trigo en Monte Caseros estalla la revolución en 1861 contra el gobernador José María Rolón y se destaca en el combate de Laguna Pucú el 3 de diciembre e 1861.
Con el grado de mayor ingresó al Ejército Nacional en uno de cuyos cuerpos hizo la campaña al desierto bonaerense en los años 1863 y 64 que llegó a avanzar hasta el fortín de Tapalqué.
Cuando Paraguay invade Corrientes el 13 de abril de 1865 Desiderio Sosa creó y organizó el batallón de infantería 1º de Corrientes que tan justa y gloriosa fama adquiriera durante la memorable guerra. En sus filas se formaron ilustres soldados como Plácido Martínez, Santiago Baibiene, Daniel Artaza, Celedonio Ojeda, José de Jesús Martínez, José Mariano Ojeda, Enrique Romero, José Toledo, Pedro Quijano, Francisco Ferreira, Eustaquio González, etc. Luchó a las órdenes de los generales Cáceres y Horno en la zona del San Lorenzo, Ambrosio y Santa Lucía. Concurrió a la batalla de Yatay, Toma de Uruguaya, ataque y toma de la fortaleza de Itá Pirú, Estero Bellaco, Tuyutí, combates de Yataity-Corá, Curupayti. Desde entonces se hizo famosa la frase del general Gelly y Obes: “Podemos dormir tranquilos; está de guardia el correntino”. Regresó con la moral quebrada de esta guerra. A la pérdida de su esposa, la única de la cinco cautivas que no regresó con vida, tuvo que iniciar una actividad no común para el, la de empuñar el hacha como leñador, pues debía alimentar a sus huérfanos hijos en medio de su pobreza material.
Después de dos años regresó del Chaco a ocupar una banca en la legislatura provincial por el departamento de Empedrado. Pero pronto se alteró su vida, el gobernador Baibiene le confió una alta responsabilidad en el ejército que luego derrotaría al entrerriano Ricardo López Jordán en la batalla de Ñaembé, el 26 de enero de 1871. Su brillante actuación hizo que recibiera en el campo de batalla el grado de coronel de la Nación.
Al frente de tropas revolucionarias destituyó al gobernador de Corrientes Agustín Pedro Justo al triunfar en la batalla del Tabaco el 4 de marzo de 1872, en la que venció a quien fuera su jefe, el coronel Santiago Baibiene. Por pocos días Sosa asumió el gobierno de la provincia, y los mismos hombres que lo utilizaron para encabezar la revuelta, lo tomaron preso «porque ya no convenía a sus intereses». Poco tiempo después marchó a Buenos Aires proscripto por quienes ayudó a que sean gobierno.
Cuando Mitre se levantó en armas en 1874 contra Sarmiento que oficializó la candidatura presidencial de su Ministro Nicolás Avellaneda, Desiderio Sosa lo acompañó y tras la derrota fue castigado.
Luego de incursionar militarmente en Santa Fe regresó a Buenos Aires, donde el 5 de mayo de 1878, día en que por efecto de la ruptura de una arteria, falleció a los 48 años de edad.
Mitre ha dicho de Desiderio Sosa: “uno de los militares más distinguidos que la provincia de Corrientes ha dado al Ejército Nacional”, Juan Eusebio Torrent dijo: “ el primer militar correntino después de San Martín”; para Mantilla “un tigre”; y para Guido Spano “un león”.