Iniciaron la marcha libertadora con gran entusiasmo y valentía, de los que hicieron derroche, entonando la canción guerrera que habían adoptado, el himno “A la lid” atribuido al poeta uruguayo Francisco Acuña de Figueroa.
Libra el 18 de marzo su primer combate contra las fuerzas de Pascual Echagüe, en las alturas que dominan el arroyo don Cristóbal, cerca del Diamante, Entre Ríos, se enfrentan el 10 de abril los ejércitos de Echagüe y Lavalle. El choque dejó un saldo netamente favorable para el Libertador pues la caballería de Echagüe se desorganizó y desbandó, pero Lavalle no supo rematar su obra y dejó escapar la oportunidad de acabar con el ejército enemigo. Entre Paraná y Diamante se topan nuevamente el 16 de julio en un intenso duelo de artillería. La actitud de Lavalle durante esta batalla fue sospechosa y llevó al gobernador de Corrientes Pedro Ferré a afirmar que se dejó vencer para tener un pretexto para cruzar el río Paraná e ir en busca de su principal objetivo: Rosas en Buenos Aires.
Finalmente embarcó Lavalle sus tropas el 29 de julio en la escuadra francesa que estaba a las órdenes del comandante Penaud y zarpó río Paraná al sur, iba en busca de Rosas a su propio bastión, Buenos Aires. Allí continuaba junto a quien fuera la primer espada de San Martín en su campaña libertadora, el denominado héroe de Riobamba.
En Arrecifes, el 14 de agosto de 1840, Juan Lavalle abrió su ejército en dos columnas, una al mando del coronel Vilela que avanza hacia Carmen de Areco y la otra a sus propias órdenes dirigiéndose hacia San Antonio de Areco. Lavalle entra en Luján el 29 de agosto y el 3 de septiembre está en Merlo, pero sin disparar un tiro el 6 de septiembre levantó el campamento la historia no alcanzó nunca a desentrañar el “misterio” de ¿por qué – si Lavalle lo tenía a Rosas a su merced – ¿no lo atacó?
Lavalle retornó sobre sus pasos, alcanzando Luján el día 8 y dos días mas tarde Arrecifes. Desde la Cañada de Giles, el 9 de septiembre, escribe una carta a Montevideo dirigida a su mujer Dolores Correa, contándole las vicisitudes de su marcha.
Tras tomar Santa Fe Lavalle, siempre acompañado por Bartolomé Ramírez más 300 correntinos, Lavalle se dirige a Córdoba y Manuel Oribe lo alcanza en Quebracho Herrado el 28 de noviembre infligiéndoles un desastre. El 8 de enero casi en el límite de Córdoba y La Rioja, el general Pacheco derrota al pequeño ejército de 1.000 hombres que a las órdenes del general Vilela había destacado allí el general Juan Lavalle. El 15 de enero juntando los sobrevivientes de San Calá, mientras Manuel Oribe andaba acosando su marcha, el general unitario, enfermo y agotado, seguía su marcha hacia el norte. El 19 de septiembre de 1841 derrotan a Lavalle Famaillá y el 24 del mismo mes cae ferozmente en Rodeo del Medio. Esta batalla duró tres horas y Uspallata fue el paso por donde enfiló Lamadrid y varios de sus hombres, cuyo coraje no alcanzó ante la superioridad numérica de sus adversarios. Por último, escoltado por la fidelidad de muchos correntinos. Lavalle muere asesinado en Jujuy por una partida federal el 89 de octubre de 1841
te de Juan Lavalle. El 9 de octubre en horas de la mañana, una partida federal a las órdenes del capitán Fortunato Blanco llegó hasta la casa en donde estaba alojado Juan Lavalle, en Jujuy, y es sorprendido por disparos que le provocaron la muerte.
El cadáver del general unitario transportado por sus fieles amigos de causa fue destripado en Chorrillos, 7 u 8 leguas de Jujuy. Descarnados los huesos en Rodero, más allá de Humahuaca, por no poder sufrir la hidiondez de la carne, y luego que el general Pedernera llegó a Mojo, primer pueblo de Bolivia, depositó dichos huesos en la Iglesia.
El cadáver cubierto con su poncho de campaña, iba cruzando a lomo de caballo. Diez tiradores al frente a las órdenes de Laureano Mansilla y atrás la escolta de ciento y tantos hombres, toda la operación al mando del puntano Juan Esteban Pedernera, general que fue de la independencia.
La comitiva salió al galope enderezando al norte. Desde el vamos tuvieron un tiroteo con partidas federales. El objetivo era que los restos del general no cayeran en manos federales.
Finalmente, el 23 de octubre, Pedernera y su comitiva entraron en Potosí y el 24 los restos de Lavalle fueron depositados en la Catedral de esa ciudad, con misa y honores militares.
Con los últimos acontecimientos que trajeron el Convenio de la Confederación con Francia, la derrota de Lamadrid, la muerte de Lavalle y la desaparición de la Liga norteña, queda tan solo la provincia de Corrientes, con su 3er. Ejército Libertador -“Ejército de Reserva” – a las órdenes del talentoso militar cordobés general José María Paz, para reiniciar la lucha por la libertad y la organización nacional.