Cabassa Juan

Corría el año 1932… y fallecía Mateo Bruno, recordado como uno de los mejores intendentes que haya tenido Curuzú Cuatiá. Considerado como uno de los hombres más creativos que hayan pasado por esa comuna y poseedor de una amplísima visión constructiva.

            Nació en Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes y desarrolló una intensa actividad en todos los campos del quehacer comunitario. El Partido liberal lo eligió para suceder en el cargo de Intendente a otro destacado liberal como lo fue Onías Gauna, quien había terminado su gestión el 16 de julio de 1926. Bruno asumió el cargo el 21 de ese mes, luego de un interinato de cinco días a cargo del Presidente del Concejo Deliberante doctor Juan Cardozo. Este interinato marcó un pequeño capítulo que estuvo dado por una puja política que se desató dentro del liberalismo para acceder al máximo cargo local, entre los dirigentes doctor Ortíz Serrano, Bautista Abadie Acuña, Saturnino Erro y el propio Mateo Bruno.

            El gobierno provincial estaba por entonces en manos del Pacto Autonomista-Liberal siendo el doctor Benjamín Gonzáles (autonomista) el gobernador y Erasmo Martínez (liberal) el vicegobernador. Por ese tiempo el Poder Ejecutivo enviaba el nombre del candidato a intendente al Senado de la provincia y el cuerpo le daba o no el acuerdo.

            Bruno designó Secretario General de la Municipalidad a Juan Leonardo Aquino y como Escribano Municipal a Carlos Ledesma. El cargo de Inspector Municipal fue desempeñado por Celestino López Calvo. Actuaba por entonces como Comisario Departamental de Curuzú Cuatiá José A. Borda.

            Una de las obras que más distinguió el gobierno de Mateo Bruno fue la construcción del camino al Cementerio, desde la calle Berón de Astrada, Posadas y Gral. Leonardi. Esta construcción estuvo a cargo del Ingeniero Cáceres. En el campo cultural Bruno creó la Escuela de Música y recreó la banda Municipal contratando como director al talentoso maestro Paolucci.

            Finalizó su gestión el 21 de diciembre de 1927 y falleció en Buenos Aires el 1º de noviembre de 1932, retornando sus restos cremados a Curuzú Cuatiá, acompañados de su esposa Dionisia Olaondo y su hijo Martín. Su otro hijo, Mateo, fue un conspicuo dirigente del Partido Liberal.