Corría el año 1845… ynacía Máximo J. Bedoya en Corrientes y siendo casi un niño, a los 12 años, entró a servir como soldado voluntario.
Participó en la lucha contra los indios y estuvo en el combate de Cristiano Muerto y luego en la campaña hasta las Salinas Grandes.
Participó en los combates de Pigué en 1858, en la expedición de Cruz de Guerra, en el Combate de Laguna Larga, en las batallas de Cepeda y Pavón y en el combate de Cañada de Gómez.
En 1862 fue dado de baja cuando tenia el grado de teniente 2° del Ejército Nacional. Al año siguiente se reincorporó a partir de 1865 y tomó parte en la guerra contra el Paraguay, estando en todas las principales acciones. Cuando regresó a Córdoba en 1866, ya era Capitán, incorporándose a las fuerzas del general Paunero para combatir a las montoneras.
A mediados de 1867 retornó al Paraguay, pero pocos meses después fue dado otra vez de baja.
En 1869 volvió a reincorporarse y sirvió como ayudante del general Ignacio Rivas, jefe de la frontera sur, con quien marchó a reprimir la revolución de López Jordán en Entre Ríos.
Posteriormente estuvo en varios destinos y alcanzó el grado de sargento mayor y en la lucha contra los revolucionarios mitristas, en 1874, fue ascendido a teniente coronel.
Prestó servicios en el sur y colaboró en la conquista del desierto. En las fuerzas nacionales combatió a los revolucionarios bonaerenses en 1880, ascendiendo a coronel.
Luego lucho contra los indígenas que habían invadido la zona de Puán y ocupó distintos cargos en el interior del país entre 1882 y 1890. Entre 1890 y 1896 prestó servicios en la Capital Federal en la Inspección de Milicias y en el Consejo de Guerra.
Estando en este último destino, acompañado hasta sus últimas horas de vida por su esposa Doña Rufina Salvadores, falleció el 29 de agosto de 1897.