Balbastro May

Corría el año 1920… y nacía la mujer más maravillosa del Mundo, mi madre: May Balbastro de Raffo, en Mercedes Corrientes. Hija de Eduardo Balbastro y María Celina Barberán Aquino

               Si la cultura de mi provincia pensara algún día en “un monumento a la Cultura”, creo que en ella encontrará uno de los modelos a esculpir. Está todo dicho. La filosofía, la gramática, la historia, la música, la danza, la creación, la poesía y el bien común, son las ramas de su frondosa personalidad.

                Para mí éste es el día de la madre, por eso en ella, en May Balbastro de Raffo, un reconocimiento a todas las madres de Corrientes y del mundo.

                Sé que abuso de un espacio como éste para expresar un sentimiento, pero pueden dar fe hombres y mujeres, jóvenes y ancianos del sur correntino, de cuan enormes era las virtudes que rodeaban a May, a quien tomo como espejo de las miles de mujeres que mi provincia y el país cobijan bajo su cielo.

                 Con los amigos de su adolescencia, entre ellos su entrañable amiga Olaya Brian de Ansola, conformaron la comparsa más bella que recuerde Mercedes en sus carnavales de los años 30. Tenista y nadadora en su juventud y maestra egresada de la Escuela Normal de su ciudad natal; Mercedes.

                 Casada con Agustín Bernardo Raffo se radicó en Curuzú Cuatiá en 1941 donde ejercieron la docencia. Enviudó a los 35 años y de allí en más tomó las riendas de una familia y capitaneó cuanto emprendimiento cultural hubo en su ciudad adoptiva junto a su prima Isabel Tressens de Oria y a su amiga del alma Victoria Roffe.

                 Escritora singular y dueña de un manejo del idioma español de dimensiones incomparable. Música, pianista y compositora de cientos de temas entre los que se destacan homenajes a las instituciones y personalidades de Corrientes.

                 Quien escribe esta columna cuando perdió a su madre, el 9 de enero de 2005, sintió el natural desgajarse de un afecto que se eleva, pero lo que más sintió, es ver como se diluía en el mas allá,  esa especie de enciclopedia viviente que tuvo a mano toda su vida para consultar al instante, cual buscador de internet, lo que deseaba conocer.

               Si corro con algunas ventajas en el campo del saber, es porque tuve su enorme talento al alcance de mi mano y fue su sabiduría, más que mis ansias de investigación, la que rellenó esos huecos que la ignorancia afortunadamente te los construye cual cavidades expuestas para que el conocimiento, como si fuera el agua que corre y busca su salida al mar, encuentra en esas oscuridades de la incultura un terreno fértil para producir su siembra más valorada.